Des-princesar II: la Cenicienta de Roald Dahl y otras que no se resignan a serlo.

Comparto con ustedes un texto maravilloso del maravilloso Roald Dahl*, que con inmenso humor y sentido crítico ha escrito para chicxs y no tan chicxs. Esta Cenicienta forma parte de las versiones que hace de los clásicos, en “Cuentos en verso para niños perversos”, este gran autor inglés a quien queremos tanto. A continuación,  princesas Disney en un afortunado video que circula por las redes sociales, poniéndose a tono con el cuestionamiento al estereotipo sexista y a las luchas que venimos llevando adelante las mujeres en tantos ámbitos. También, links que llevan a sitios y obras de autores que vienen trabajando en este sentido, como “Yo no quiero ser princesa”, de José Ma. Gutiérrez y Pablo Zweig, “¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa?”, de Raquel Díaz Reguera, piezas teatrales de Patricia Suárez y recomendaciones del Plan Nacional de Lectura.

Que lo aprovechemos con reflexión y disfrute.

cuentos en verso para niños perversos

La Cenicienta

por Roald Dahl *

 

“¡Si ya nos la sabemos de memoria!”,

diréis. Y, sin embargo, de esta historia

tenéis una versión falsificada,

rosada, tonta, cursi, azucarada,

que alguien con la mollera un poco rancia

consideró mejor para la infancia…

El lío se organiza en el momento

en que las Hermanastras de este cuento

se marchan a Palacio y la pequeña

se queda en la bodega a partir leña.

Allí, entre los ratones llora y grita,

golpea la pared, se desgañita:

“¡Quiero salir de aquí! ¡Malditas brujas!

¡¡Os arrancaré el moño por granujas!!”.

Y así hasta que por fin asoma el Hada

por el encierro en el que está su ahijada.

“¿Qué puedo hacer por ti, Ceny querida?

¿Por qué gritas así? ¿Tan mala vida

te dan esas lechuzas?”. “¡Frita estoy

porque ellas van al baile y yo no voy!”.

La chica patalea furibunda:

“¡Pues yo también iré a esa fiesta inmunda!

¡Quiero un traje de noche, un paje, un coche,

zapatos de charol, sortija, broche,

pendientes de coral, pantys de seda

y aromas de París para que pueda

enamorar al Príncipe en seguida

con mi belleza fina y distinguida!”.

Y dicho y hecho, al punto Cenicienta,

en menos tiempo del que aquí se cuenta,

se personó en Palacio, en plena disco,

dejando a sus rivales hechas cisco.

Con Ceny bailó el Príncipe rocks miles

tomándola en sus brazos varoniles

y ella se le abrazó con tal vigor

que allí perdió su Alteza su valor,

y mientras la miró no fue posible

que le dijera cosa inteligible.

Al dar las doce Ceny pensó: “Nena,

como no corras la hemos hecho buena”,

y el Príncipe gritó: “¡No me abandones!”,

mientras se le agarraba a los riñones,

y ella tirando y él hecho un pelmazo

hasta que el traje se hizo mil pedazos.

La pobre se escapó medio en camisa,

pero perdió un zapato con la prisa.

el Príncipe, embobado, lo tomó

y ante la Corte entera declaró:

“¡La dueña del pie que entre en el zapato

será mi dulce esposa, o yo me mato!”.

Después, como era un poco despistado,

dejó en una bandeja el chanclo amado.

Una Hermanastra dijo: “¡Ésta es la mía!”,

y, en vista de que nadie la veía,

pescó el zapato, lo tiró al retrete

y lo escamoteó en un periquete.

En su lugar, disimuladamente,

dejó su zapatilla maloliente.

En cuanto salió el Sol, salió su Alteza

por la ciudad con toda ligereza

en busca de la dueña de la prenda.

De casa en casa fue, de tienda en tienda,

e hicieron cola muchas damiselas

sin resultado. Aquella vil chinela,

incómoda, pestífera y chotuna,

no le sentaba bien a dama alguna.

Así hasta que fue el turno de la casa

de Cenicienta… “¡Pasa, Alteza, pasa!”,

dijeron las perversas Hermanastras

y, tras guiñar un ojo a la Madrastra,

se puso la de más cara de cerdo

su propia zapatilla en el pie izquierdo.

El Príncipe dio un grito, horrorizado,

pero ella gritó más: “¡Ha entrado! ¡Ha entrado!

¡Seré tu dulce esposa!”. “¡Un cuerno frito!”.

“¡Has dado tu palabra. Principito,

precioso mío!”. “¿Sí? -rugió su Alteza.09-LaCenicienta dahl

–¡Ordeno que le corten la cabeza!”.

Se la cortaron de un único tajo

y el Príncipe se dijo: “Buen trabajo.

Así no está tan fea”. De inmediato

gritó la otra Hermanastra: “¡Mi zapato!

¡Dejad que me lo pruebe!”. “¡Prueba esto!”,

bramó su Alteza Real con muy mal gesto

y, echando mano de su real espada,

la descocó de una estocada;

cayó la cabezota en la moqueta,

dio un par de botes y se quedó

quieta…

En la cocina Cenicienta estaba

quitándoles las vainas a unas habas

cuando escuchó los botes, -pam, pam, pam-

del coco de su hermana en el zaguán,

así que se asomó desde la puerta

y preguntó: “¿Tan pronto y ya despierta?”.

El Príncipe dio un salto: “¡Otro melón!”,

y a Ceny le dio un vuelco el corazón.

“¡Caray! -pensó-. ¡Qué bárbara es su alteza!

con ese yo me juego la cabeza…

¡Pero si está completamente loco!”.

Y cuando gritó el Príncipe: “¡Ese coco!

¡Cortádselo ahora mismo!”, en la cocina

brilló la vara del Hada Madrina.

“¡Pídeme lo que quieras, Cenicienta,

que tus deseos corren de mi cuenta!”.

“¡Hada Madrina, -suplicó la ahijada-,

no quiero ya ni príncipes ni nada

que pueda parecérseles! Ya he sido

Princesa por un día. Ahora te pido

quizá algo más difícil e infrecuente:

un compañero honrado y buena gente.

¿Podrás encontrar uno para mí,

Madrina amada? Yo lo quiero así…”.

Y en menos tiempo del que aquí se cuenta

se descubrió de pronto Cenicienta

a salvo de su Príncipe y casada

con un señor que hacía mermelada.

Y, como fueron ambos muy felices,

nos dieron con el tarro en las narices.

Roald Dahl

en “Cuentos en verso para niños perversos”, Ed. Alfaguara.

http://es.slideshare.net/Merimimi/cuentos-en-verso

2)

“Estas princesas Disney están cansadas de ser damiselas”

(Video muy original para ver hasta el minuto 2:12, después hay mucha publicidad…)

“Yo no quiero ser princesa”

de José Ma. Gutiérrez y Pablo Zweig, Sudamericana, Buenos Aires, 2009

http://julianaseditoras.blogspot.com.ar/2009/08/yo-no-quiero-ser-princesa.html

314_9789500743112.jpg

Algo del cuento en imágenes del ilustrador Pablo Zweig

yo no quiero ser princesa pablo zweig 2

yo no quiero ser princesa pablo zweig 4

yo no quiero ser princesa pablo zweig 5

yo no quiero ser princesa pablo zweig 6

yo no quiero ser princesa

4) “¿Hay algo más aburrido que ser una princesa rosa?” 

http://sonandocuentos.blogspot.com.ar/2010/10/hay-algo-mas-aburrido-que-ser-una.html

Una hermosa producción de la Biblioteca  del Ceip El Enebral, en España. Aquí la narración completa para compartir

princesa rosa

princesa rosa 3hay_algo_mas_aburrido_que_ser_una_princesa_rosa_insidehay_algo_mas_aburrido_que_ser_una_princesa_rosa_inside2

princesa rosa 4princesa rosa en el barco

5) Tres piezas teatrales de Patricia Suárez

http://www.imaginaria.com.ar/15/1/suarez.htm

Espejito, espejito

(La Reina Mala del cuento de Blancanieves está sentada frente al espejo al que suele consultar.)

REINA MALA: Espejito, espejito, ¿quién es más linda que yo? (Espera.) ¿Quién?(Enfureciéndose.) ¿Quién? (Furiosa.) ¡Ah, estoy harta! Hace dos años que estamos en esto y mi paciencia llegó al límite. Voy a repetirte la pregunta y quiero que me respondas con total claridad. En voz bien alta, modulando correctamente las palabras… Bien. (Infantil.) Espejito, espejito, ¿quién es más linda que yo? (Larga espera. Luego furia.) ¡Pero será posible! ¡Si se murió! ¡Blancanieves se murió! ¡La enterraron los enanos! (Escucha.) ¿Qué? ¿Qué Príncipe Azul? ¡No, si tenía que ser ese infeliz! ¿Y adónde viven? ¿Y eso por dónde es? Ah, ¡pero si es lejísimo! Yo no voy a ir otra vez disfrazada de anciana como una idiota, haciéndome la vendedora de manzanas… No, no y no. No, te estoy diciendo. Cuando digo que no es no. Es que no sabes todo lo que me pasó en el camino la otra vez. Como los pícaros me veían tan vieja y achacosa, me robaban manzanas envenenadas de la canasta… ¡Envenené a medio Reino! Al carretero, a los ladrones del monte, a un pájaro carpintero que se hizo el gracioso y me picoteó la fruta… ¡Todos esos esfuerzos para que me digas que fue ese tarado y la despertó con un beso! ¡Con un beso, si es de no creer! ¿Qué necesidad tiene él de andar besuqueándose con cuanto cadáver encuentra en el camino? (Un tiempo.) No, ya sé. ¡Te estoy diciendo que no volveré! ¡No! (Escucha.)¿Cómo que ella también? No comprendo. ¿Cómo que te pagará mejor sueldo?(Furiosa.) ¿De qué demonios estás hablando, Espejito? (Escucha.) ¿Te vas? ¿Te vas al Palacio de Blancanieves? De modo que me abandonas. (Furia helada.) Muy bien. No, no, me parece bien. Yo estoy a favor del libre mercado. Ahí está el paño de limpieza que te pertenece y el jabón de lavado del azogue, puedes llevártelo, a ver si ella te friega mejor que yo… (Camina en dirección contraria al espejo, luego se vuelve, bruscamente lo toma y lo lanza contra el piso; luego le salta encima y lo pisotea en un arrebato de rabia.) ¡Ahí tienes! ¡Traidor! (Ella busca una capa negra que le llega hasta los pies y una canasta.) Bueno, ahí vamos otra vez a venderle a esta tonta las benditas manzanas…, qué paciencia hay que tener por la belleza…

(Apagón.)

6) “Princesas de ayer y de hoy” por el Plan Nacional de Lectura”

http://www.planlectura.educ.ar/listar.php?menu=2&submenu=1&mostrar=1432

* Roald Dahl 

(Datos biográficos por Marcela Carranza, publicados en Imaginaria)

roald dahl 2“Considero que los niños son seres semi-civilizados. Al nacer se están por civilizar, cuando llegan a los 12 o 15 años ya se les han enseñado modales: a no comer con los dedos, a ser limpios, a vestirse adecuadamente. Un montón de cosas que en realidad no quieren hacer, que no les gustan. Subconscientemente, los niños odian ser civilizados. Y la gente que les obliga a hacer esas cosas que no les gustan son los padres. Sobre todo la madre. Más adelante son los padres y los maestros. A los niños no les gustan estos adultos y yo uso esto en muchos de mis libros. Se trata de dejar en ridículo a los adultos ¿sabe usted? Es algo inofensivo pero a los niños les encanta.” (1)

Roald Dahl nació en Llandaff, País de Gales, el 13 de septiembre de 1916. Sus padres, Harald y Sofie, eran noruegos. Cuando Roald tenía tres años de edad su hermana Astri murió de apendicitis; al mes su padre enfermó de pulmonía y también murió. Sofie debió criar seis niños, cuatro de ellos propios (Alfhild, Roald, Else y Asta) y dos de la primera esposa de su marido. Roald era el único hijo varón de Sofie.

De los siete a los nueve años Roald asistió a la Escuela de la Catedral de Llandaff, esta sería su primera experiencia con un rígido sistema educativo que reflejaría luego en algunos de sus libros. En septiembre de 1925, a los nueve años, fue internado en un colegio inglés: St. Peter’s.

“Aquellos fueron días de horror, de disciplina feroz, de no hablar en los dormitorios, de no correr por los pasillos, de ninguna clase de dejadez, de nada de esto ni de nada de lo otro, sólo reglas y más reglas que había que obedecer. Y el temor a la palmeta se cernía constantemente sobre nosotros, como el miedo a la muerte.

(…) Nos pegaban por hablar en el dormitorio después de apagarse las luces, por hablar en clase, por no hacer bien los trabajos, por grabar nuestras iniciales en el pupitre, por saltar muros, por ir desaliñados, por tirar clips, por olvidarnos de cambiarnos los zapatos por la noche, por no colgar las prendas que nos poníamos para hacer deporte y, sobre todo, por causar la menor ofensa a cualquier maestro. Dicho de otro modo, nos pegaban por hacer todo lo que era natural que hicieran unos niños como nosotros.” (2)

A los trece años concluyó la escuela preparatoria y fue enviado también como interno a Repton, una escuela “pública” (3) inglesa cuyo director sería el futuro arzobispo de Canterbury.

“En Repton las palizas eran más feroces y frecuentes todavía. Y no se imaginen ni por un momento que el futuro arzobispo de Canterbury pusiera reparos a tan viles ejercicios. Se subía las mangas y se aplicaba a la tarea con sumo gusto. Las suyas eran las malas, las ocasiones verdaderamente aterradoras. Algunas de las tundas administradas por aquel hombre de Dios, aquel futuro jefe de la Iglesia de Inglaterra, fueron muy brutales.” (4)

Al terminar el Bachillerato, a la edad de dieciocho años, en 1934, rechazó la oferta de su madre de continuar sus estudios en la Universidad y comenzó a trabajar en el Departamento Oriental de la Shell Oil Company, la compañía multinacional petrolífera. Su deseo era viajar al extranjero, conocer tierras lejanas. Tres años más tarde la compañía le envió al África Oriental.

“Durante los dos años siguientes trabajé para la Shell en Tanzania, mi oficina central estaba en Dar es Salaam. Era una vida fantástica (…) Aprendí a hablar swahili. Viajaba hacia el interior del país visitando minas de diamantes, plantaciones de sisal, minas de oro y todo lo demás.

Había jirafas, elefantes, cebras, leones y antílopes por todas partes, y también serpientes…” (5)

Dahl tenía 23 años cuando estalló la Segunda Guerra Mundial en 1939, y se enroló como piloto de aviación de la “Royal Air Force” (RAF) en Nairobi. Sufrió graves lesiones como consecuencia de un aterrizaje forzoso en el desierto de Libia, y debió pasar seis meses hospitalizado en Alejandría con una fractura de cráneo. Su primer relato: “Pan comido” (“A piece of Cake”), describe cómo Dahl, atrapado en la cabina de su avión “Gladiator” en llamas, logró salvar milagrosamente su vida.

“Desabroché la hebilla, solté el arnés del paracaídas y con cierto esfuerzo me levanté y salté por un costado de la cabina. Algo parecía estar ardiendo, de modo que me revolqué sobre la arena, luego me alejé a gatas del fuego y me eché cuan largo era.

Oí que parte de las municiones de mi ametralladora estallaba entre las llamas y que algunas balas se enterraban en la arena cerca de mí. No me preocuparon; solamente las oí.

Las cosas empezaban a doler. La cara era lo que más me dolía. Algo no andaba bien en mi cara. Algo le había pasado. Lentamente levanté una mano para palpármela. Estaba pegajosa. Mi nariz no parecía estar allí. Intenté tocarme los dientes, pero no recuerdo si llegué a alguna conclusión sobre ellos. Creo que me quedé dormido.” (6)

Luego de su recuperación, Dahl volvió a volar uniéndose a la 80ª escuadrilla en Grecia, donde ésta combatía contra los italianos y posteriormente también intentaría obstaculizar la invasión alemana a aquel país. La situación en Grecia no era nada sencilla para los británicos que contaban con unos quince aviones para combatir contra cientos de cazas alemanes. Tampoco era fácil para el propio Roald, quien apenas sabía tripular el avión que le habían destinado, y no tenía aún ninguna experiencia en combate. En mayo de 1941 los alemanes finalmente se apoderaron de Grecia, y el pequeño grupo de pilotos sobrevivientes de la RAF fue enviado a Haifa, norte de Palestina.

Debido a las graves heridas recibidas cuando se estrelló con su avión en el desierto, Dahl comenzó a sentir fuertes dolores de cabeza mientras volaba. Fue examinado y finalmente enviado de regreso a Inglaterra.

“Vi a mi madre cuando el autobús se encontraba aún a un centenar de metros. Estaba esperando pacientemente fuera de la puerta de la casa, esperando que llegara el autobús y, por lo que supe luego, aguardaba allí desde que llegó el autobús anterior, una o dos horas antes. Pero ¿qué es una hora, o incluso tres, cuando se llevan esperando tres años?” (7)

En 1942 fue destinado a Washington en calidad de agregado aéreo adjunto. Allí se encontró con el escritor C.S. Forester, quien le pidió le narrara alguna experiencia como piloto de guerra. La idea de Forester era escribir a partir de lo que Dahl le contara, un artículo para el Saturday Evening Post. Sin embargo éste prefirió relatar la historia por escrito y enviársela al escritor. De este texto surgió su primer relato: “A piece of Cake”, que fue publicado en 1941 por el Saturday Evening Post sin que Forester modificara en él una sola coma.

“Querido RD: se suponía que me daría notas y no una historia acabada. Estoy desconcertado. Su narración es maravillosa. Es la obra de un escritor dotado. No he tocado ni una sola palabra (…) ¿Sabía que era usted escritor?…” (8)

En Boy, libro donde Dahl relata historias de la infancia y adolescencia el autor define de esta manera la vida de un escritor:

“La vida de un escritor es un verdadero infierno comparada con la de un empleado. El escritor tiene que obligarse a trabajar. Ha de establecer sus propios horarios y si no acude a sentarse a su mesa de trabajo no hay nadie que le amoneste. Si es autor de obras de ficción, vive en un mundo de temores. Cada nuevo día exige ideas nuevas, y jamás puede estar seguro de que se le vayan a ocurrir. Dos horas de trabajo dejan al autor de ficción absolutamente exhausto. Durante esas dos horas ha estado a leguas de distancia, ha sido otra persona, en un lugar distinto, con gente totalmente distinta, y el esfuerzo de volver al entorno habitual es muy grande. Es casi una conmoción. El escritor sale de su cuarto de trabajo como aturdido. Le apetece un trago. Lo necesita. Es un hecho que casi todos los autores de ficción beben más whisky del que les conviene para su salud. Lo hacen para darse fe, esperanza y ánimo. Es un insensato el que se empeña en ser escritor. Su única compensación es la libertad absoluta. No tiene quien le mande, salvo su propio espíritu, y eso, estoy seguro, es lo que le tienta.” (9)roald-dahl

En 1943 publicó Los gremlims, su primer libro infantil, cuyos derechos para el cine fueron comprados por Walt Disney, aunque la película nunca llegó a realizarse. Sin embargo durante los primeros quince años como escritor, Dahl se dedicó a publicar libros para adultos. Su interés por la literatura para niños comenzó con los cuentos que narraba a sus hijos antes de ir a dormir. Así nació James y el melocotón gigante(James and the Giant Peach), publicado en Estados Unidos en 1961 y en Gran Bretaña en 1967. Su segunda novela para niños, Charlie y la fábrica de chocolate, publicada en 1964, fue un best-seller mundial. Su obra ha sido traducida a 17 idiomas. A partir de 1978 Quentin Blake, elegido personalmente por Dahl, ilustró sus libros. Respecto a su ilustrador preferido el autor señaló en una entrevista para la revista CLIJ:

“Pienso que coincidimos mucho. Tiene esa enorme agudeza y cuando dibuja siempre hace una afirmación sobre el personaje. Cuando dibuja una cara dice algo sobre ella. Si es una persona mala la hace muy mala. Creo que es el mejor ilustrador de libros infantiles que hay en el mundo en este momento.” (10)

En 1984 publicó dos libros autobiográficos: Boy (Relatos de infancia) y Volando solo. En el primero, Dahl relata experiencias de la niñez y adolescencia; en el segundo, sus años como piloto de la RAF durante la Segunda Guerra Mundial.

En la introducción de Boy, Dahl afirma:

“Esto no es una autobiografía. Yo nunca escribiría una historia de mí mismo. Por otra parte, durante mis días mozos en la escuela y nada más salir de ella me sucedieron una cuantas cosas que jamás he olvidado.

Ninguna de estas cosas es importante, pero todas causaron en mí una impresión tan viva que ya nunca he sido capaz de quitármelas de la cabeza.” (11)

El episodio del ratón muerto en el frasco de dulces; las maravillosas vacaciones en Noruega junto a su madre y hermanos; los malos momentos vividos en los internados ingleses y los nefastos profesores y directores de esos colegios; el amor a los deportes y la fotografía son algunas de estas “cosas” que Dahl dice no haber podido olvidar y relata en este libro.

En Matilda, Dahl deja deslizar en voz de su personaje (una pequeña de cinco años brillante, que devora clásicos en la biblioteca mientras su madre juega al Bingo) algunas opiniones personales sobre la literatura infantil y sus autores preferidos:

“—No sé qué leer ahora —dijo Matilda—. Ya he leído todos los libros para niños.

—Querrás decir que has contemplado los dibujos, ¿no?.

—Sí, pero también los he leído.

(…)

—Algunos me han parecido muy malos —dijo Matilda—, pero otros eran bonitos. El que más me ha gustado ha sido El jardín secreto. Es un libro lleno de misterio. El misterio de la habitación tras la puerta cerrada y el misterio del jardín tras el alto muro.” (12)

Las lecturas de Matilda incluyen a Charles Dickens, Charlotte Brontë, Jane Austin, Rudyard Kipling, H. G. Wells, Ernest Hemingway, William Faulkner, Graham Greene, George Orwel, Joseph Conrad… Los mismos clásicos que Dahl admite haber leído en su infancia.

En el siguiente diálogo entre Matilda y la señora Phelps (la bibliotecaria), podemos aproximarnos a lo que el autor piensa acerca de los efectos de la buena literatura en los lectores, y particularmente en los pequeños:

“—El señor Hemingway dice algunas cosas que no comprendo —dijo Matilda—. Especialmente sobre hombres y mujeres. Pero, a pesar de eso me ha encantado. La forma como cuenta las cosas hace que me sienta como si estuviera observando todo lo que pasa.

—Un buen escritor siempre te hace sentir de esa forma —dijo la señora Phelps—. Y no te preocupes de las cosas que no entiendas. Deja que te envuelvan las palabras, como la música.” (13)

En 1955 Dahl comenzó su relación con el cine con la versión realizada por Alfred Hitchcock de Cordero asado (Lamb to the slaughter), historia que narra cómo un hombre es asesinado por su mujer a golpes con una pata de cordero que luego ésta obsequia asada a los policías. En 1968 participó en el guión del film musical Chitty Chitty Bang Bang, de Ken Hughes, y también, en 1967, escribió el guión de Sólo se vive dos veces (You Only Live Twice), de la serie “James Bond”.

Han sido llevados al cine y la televisión muchos de sus libros, entre ellos: Relatos de lo inesperado (1979), Charlie y la fábrica de chocolate (primera versión, 1971), Las brujas (1990), Danny, campeón del mundo (1989), James y el melocotón gigante(1996), Matilda (1996), El Gran Gigante Bonachón (1989); La maravillosa historia de Henry Sugar (1989).

Dahl se casó dos veces. Su primera esposa fue la actriz Patricia Neal; con ella tuvo cinco hijos: Olivia, Theo, Tessa, Ophelia y Lucy. En 1962 falleció su hija Olivia de siete años. Roald y Patricia se divorciaron en 1973.

Roald Dahl vivió los últimos años de su vida en su granja de Bucking Hamshire, junto a su segunda esposa, Felicity Ann Crosland. Murió en Oxford, Inglaterra, el 23 de noviembre de 1990, a los 74 años de edad.roald dahl world

La dirección de la página web oficial de Roald Dahl (en inglés): www.roalddahl.com


Notas

(1) Ferrer, Cristina. “Roald Dahl: el gigante amigo de los niños”. Entrevista publicada en la revista CLIJ N° 2. Barcelona, Editorial Fontalba, enero de 1989; p. 39.

(2) Dahl, Roald. “Racha de suerte. Cómo me hice escritor”. En: Historias extraordinarias. Traducción de Jordi Beltrán. Barcelona, Editorial Anagrama, 1983; p. 162-164.

(3) “A los trece años dejé la escuela preparatoria y me enviaron, también como interno, a una de las famosas escuela que en Inglaterra llaman “públicas”. Desde luego, de públicas no tienen nada. Son extremadamente privadas y caras.” Roald Dahl en “Racha de suerte. Cómo me hice escritor”. Op. cit., p. 171.

(4) Dahl, Roald. Op. cit., p. 172.

(5) Dahl, Roald. Op. cit., p. 176.

(6) Dahl, Roald. “Pan comido”. En: Historias extraordinarias. Traducción de Jordi Beltrán. Barcelona, Editorial Anagrama, 1983; p. 197-198.

(7) Dahl, Roald. “Regreso a casa”. En: Volando solo. Traducción de Pedro Barbadillo. Madrid, Editorial Alfaguara, 1988; p. 184.

(8) Dahl, Roald. “Racha de suerte. Cómo me hice escritor”. En: Historias extraordinarias. Op. cit., p. 185.

(9) Dahl, Roald. Boy (Relatos de infancia). Traducción de Salustiano Masó. Madrid, Editorial Alfaguara, 1987; p. 185.

(10) Ferrer, Cristina. “Roald Dahl: el gigante amigo de los niños”. Entrevista publicada en la revista CLIJ N° 2. Barcelona, Editorial Fontalba, enero de 1989; p. 41.

(11) Dahl, Roald. Boy (Relatos de infancia). Op. cit., Introducción.

(12) Dahl, Roald. Matilda. Traducción de Pedro Barbadillo. Madrid, Editorial Alfaguara, 1989, p. 16.

(13) Dahl, Roald. Matilda. Op. cit., p. 23.

http://www.imaginaria.com.ar/15/0/dahl.htm

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Acerca de habíaunaveztruz

Me llamo Lorena Udler y vivo en la misma ciudad donde nací, Rosario, Argentina. Soy docente en la escuela primaria pública, trabajé muchos años como maestra de grado y ahora soy directora. Me gusta leer y escribir desde niña. Mi familia me trasmitió el gusto por los libros y las bibliotecas. Cuando empecé a trabajar como maestra, aprendí mucho con mis alumnos y alumnas sobre nuevos textos y otras maneras de crearlos, inventarlos y jugar con ellos. Gracias a los chicxs, en definitiva, mi interés por la literatura aumentó y conocí más autores de la denominada “infantil y juvenil”. Todo esto me entusiasmó y me llevó a estudiar el postítulo de Literatura Infantil de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. La divulgación y la generación de espacios de promoción de lectura es uno de los motores principales de mi trabajo y en este blog. También me gusta mucho cantar y, por esa razón, he incursionado en la interpretación de música popular hace unos años. Todas las expresiones del arte embellecen mi vida. El cine y la plástica también son parte de mi pequeño universo. Así como la idea de que esta belleza necesita de justicia e igualdad de acceso para todxs es uno de los nortes de mi estar y mi hacer.

  1. Lorena Elisabet Bernachea Giacopini

    Hola, quisiera compartir este link. Me resulta sumamente interesante. http://www.me.gov.ar/primariadigital/

  2. Pingback: 8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer. Algunos recursos para pensar junt@s en la escuela. | habíaunaveztruz

  3. Pingback: Mujeres de nuestra Historia. Textos para una pedagogía no sexista y emancipatoria. | habíaunaveztruz

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