“El trompo de palo santo”, de Gustavo Roldán. Literatura no sexista y una propuesta de abordaje en el Primer Ciclo

Éste es un artículo aparecido en la publicación de la Secretaría de Género de Amsafe Rosario, de Marzo del 2008, a propósito de la conmemoración del 8 de marzo, Día de la Mujer Trabajadora.

A partir de la lectura de “El trompo de palo santo” de Gustavo Roldán, se propone un abordaje posible con los alumnos y alumnas del Primer Ciclo.  La autora, la profesora Silvia Armando.

El cuento

El trompo giraba y giraba abriendo un huequito en la tierra.

Primero había bailado en un enorme círculo que se fue cerrando cada vez más, hasta quedarse quieto, casi inmóvil, casi hasta hacer dudar si no estaba clavado en el suelo.

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-¡Se durmió!- dijo el Negro en voz baja, un poco como para no despertarlo. -¡Mirá cómo se durmió!

-¡Sin cabecear siquiera!- dijo Atilio. – No hay un trompo como éste.

-¿Es cierto Atilio? ¿Es cierto lo que dice el Negro?- preguntó el Rubio, que acababa de llegar.

-Si lo dice el Negro no debe ser cierto.

-Dijo que su trompo es de palo santo.

-Y bueno, alguna vez tenía que decir la verdad.

-Bah, no puede ser. ¿Quién vio un trompo de palo santo?

El trompo comenzó a hamacarse perdiendo fuerzas. Cabeceó para un lado y para otro, giró acostado en la tierra y se quedó inmóvil.

Cinco manos chocaron tratando de agarrarlo primero. María fue la más rápida, y apretó al trompo en una mano que no alcanzaba a cubrirlo.

-¡Vamos, vamos!- dijo Atilio- las mujeres no se meten con mi trompo.

-Eh, Atilio, ¿no me vas a dejar?

-Las mujeres no juegan con trompos-dijo el Negro, tratando de quitárselo. – Las mujeres nunca saben nada.

-¡Más mujer será tu abuela!

María escondió la mano y dio un paso para atrás. El Negro se quedó con la mano estirada.

-María, mejor te vas volando de aquí. Nadio te dio vela en este entierro. Dame o te lo quito.

-¿Por qué no hacés la prueba?- dijo retrocediendo otro paso.

-¡No comencemos con peleas! Ahora estamos con cosas serias-dijo Atilio.

-Atilio vos sabés que yo lo puedo hacer bailar. ¿No me dejás una sola vez?

-Bueno, pero dale. Una sola, ¿eh?

María agarró el piolín con un poco de miedo. No era fácil manejar ese trompo con todos los chicos esperando que hiciera las cosas mal. Lo peor era cuando estaban en barra, entonces no le perdonaban que fuera mujer. De uno en uno las cosas eran diferentes, pero ahora estaban juntos, y para peor con un trompo nuevo, de palo santo, con el que todos querían jugar.

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-Dale, María, siempre te metés en lo que no te importa.

Claro que a ella le importaba. Demasiado tenía que aguantar en su casa con esas tontas muñecas que le regalaban. bueno, tontas no, también eran lindas y las quería, pero eso de las chicas no corre, no saltan y no suben a los árboles…Atilio y el Negro eran los únicos que les ganaban a subirse a los árboles. Y con los barriletes la cosa era bien pareja. Que el Negro dijese esas barbaridades no le importaba, total, era su hermano. Pero que Atilio…

-¡Dale María, dale…Nos hacés perder tiempo a todos…

María lo miró al Negro con furia. Y el Negro conocía esas miradas de su hermana. ¡Pero cómo molestaba metiéndose todo el día con sus amigos! Lo único bueno era que nunca iba con cuentos. Pero se bañaba todos los días, no faltaba nunca a la escuela, se sacaba las mejores notas.

-Dale, María, dale- dijo el Rubio.

-Dejála tranquila- dijo Atilio- hace bailar los trompos mejor que vos.

María se puso colorada. Midió la distancia con los ojos eligiendo el mejor lugar, se afirmó bien adelantando un pie y con las piernas abiertas, como su mamá le decía que no debía pararse una señorita. Pero qué hacerle, ya había descubierto que el gran secreto de los muchachos para tirar una piedra, correr más rápido, saltar más lejos, era no pararse como una señorita.

-¡Dale María!

-¡Dale María!

Lo que faltaba. Ahora también los otros chicos, los más chicos, que no se metían en la pelea, comenzaban a apurarla.

María sonrió sin decir nada. No hacía falta. Sabía otro secreto que aprendiera jugando con los muchachos. Para tirar una piedra o hacer bailar un trompo había que separar el codo del cuerpo. Más alto o más bajo, pero siempre el brazo con el codo hacia fuera.

El brazo de María se levantó y bajó como un latigazo, en un movimiento perfecto, casi invisible, y los ojos de todos se clavaron en el trompó que silbaba convertido en una cosa viva.

La música pareció salir del trompo. Era una música suave y adormecedora, un pequeño vals que hablaba de barrios y glicinas, de un pedacito de cielo en una ventana enrejada.

Como sin querer acompañaron con el cuerpo el ritmo de la música, como sin pisar el suelo giraron y giraron, como sin darse cuenta Atilio y María se tomaron de la mano y se miraron a los ojos, se abrazaron y bailaron.

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Girando como el trompo se juraron amor para siempre, sin decir ninguna palabra. Cerrando los ojos se dejaron llevar por la música y soñaron los sueños más dulces. No se dijeron ninguna palabra, que es como decir todas las palabras, mientras el baldío se cubría con madreselvas y jazmines y los árboles de la vereda eran lapachos florecidos y el mundo era hermoso porque las manos se entrelazaban, se soltaban, y las puntas de los dedos se acariciaban lentamente mientras el sonido se borraba y apenas quedaba el recuerdo como un sueño.

Los chicos volvieron al baldío. Ahora, sin silbar, el trompo seguía bailando, como inmóvil. María se alejó en silencio. Después de todo, también era hora de jugar un rato con sus muñecas.

Atilio la alcanzó.

-Chau, María- le dijo. -Cuando haga un barrilete nuevo va a ser para vos.

-¡Qué lindo! Bueno, chau.

Se fue caminando despacito, pero apenas se alejó unos metros comenzó a saltar, sonriendo, casi llorando, pero contenta. Sobre todo muy contenta.

Después de la lectura se puede: 

  • Intercambiar ideas acerca de lo que va pensando el personaje de María, las intervenciones de los otros niños (“Las mujeres nunca saben nada”) y sus contestaciones…
  • Comentar experiencias propias, situaciones parecidas o que se relacionen con lo que ocurrió en el cuento.
  • Reflexionar en torno a los siguientes interrogantes:

¿Qué es ser niña? ¿Qué es ser niño?

¿Qué es ser mujer? ¿Qué es ser hombre?

¿Pueden los niños hacer lo mismo que las niñas?

¿Pueden las niñas hacer lo mismo que los niños?

¿Por qué?

  • Realizar en grupos listas para cada respuesta y luego explicarlas a la clase.
  • Realizar un collage colectivo con las conclusiones a las que se arribó a partir de la confrontación de las respuestas a los interrogantes anteriores.
  • Investigar a partir de encuestas o buscando información en distintos medios sobre cuál ha sido el rol que fueron ocupando hombres y mujeres en las familias y en la sociedad a través del tiempo. Se puede confeccionar un cuadro mural como guía para ir volcando la información y luego a partir del mismo sacar conclusiones con diferentes entradas y variables ,por ej:

Hombres y Mujeres

Tiempos de mis abuelos o bisabuelos -Tiempos de mis padres-  Hoy

Participación en lo laboral

Participación política

Con las conclusiones, reflexionar y escribir:

¿Cómo consideramos las diferencias entre varones y mujeres?
¿Cuáles vienen de nacimiento y cuáles vamos aprendiendo después? 
¿Qué desigualdades podemos cambiar y cómo? 

Prof. Silvia Armando

“08   DE MARZO 08”,  Publicación de la Secretaría de Género de Amsafe Rosario, Marzo 2008.

El cuento puede encontrarse en la colección “Pajarito Remendado” o en Todos los juegos el juego, de la colección “Libros del Malabarista”, ambas de Ediciones Colihue.

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Acerca de habíaunaveztruz

Me llamo Lorena Udler y vivo en la misma ciudad donde nací, Rosario, Argentina. Soy docente en la escuela primaria pública, trabajé muchos años como maestra de grado y ahora soy directora. Me gusta leer y escribir desde niña. Mi familia me trasmitió el gusto por los libros y las bibliotecas. Cuando empecé a trabajar como maestra, aprendí mucho con mis alumnos y alumnas sobre nuevos textos y otras maneras de crearlos, inventarlos y jugar con ellos. Gracias a los chicxs, en definitiva, mi interés por la literatura aumentó y conocí más autores de la denominada “infantil y juvenil”. Todo esto me entusiasmó y me llevó a estudiar el postítulo de Literatura Infantil de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. La divulgación y la generación de espacios de promoción de lectura es uno de los motores principales de mi trabajo y en este blog. También me gusta mucho cantar y, por esa razón, he incursionado en la interpretación de música popular hace unos años. Todas las expresiones del arte embellecen mi vida. El cine y la plástica también son parte de mi pequeño universo. Así como la idea de que esta belleza necesita de justicia e igualdad de acceso para todxs es uno de los nortes de mi estar y mi hacer.

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