“En una cajita de fósforos” y otros textos. María Elena Walsh en la escuela.

En el año 2011, en la escuela  N° 96 “Florentino Ameghino”, decidimos tomar como uno de los ejes del año, el homenaje a María Elena Walsh. Por un lado, se había dado su reciente fallecimiento, pero fundamentalmente se cumplían los 80 años de su nacimiento. Decíamos: “80 años cumplidos  que nos han dejado un legado tan hermoso de canciones y cuentos. Sus palabras, sus melodías, sus personajes, nos han acompañado y nos acompañan, en un viaje que trasciende el País de la Infancia y nos instala, para siempre, en la posibilidad de volar con la imaginación y disfrutar de la fantasía. María Elena es una artista imprescindible en nuestra cultura.”maría elena walsh

A lo largo del año, transitamos las aulas con sus creaciones, que fueron la inspiración para la expresión a través de distintos lenguajes: la palabra escrita, la música, la plástica…

En un arco variado de actividades, pasaron unas cuantas cosas en la escuela…Los niños y las niñas de Nivel Inicial a 3er. grado participaron de un proceso electoral, conociendo y votando entre algunas canciones de la autora. Se disfrazaron, actuaron, cantaron..

En cada grado las docentes tomaron textos de María Elena para escuchar, leer, escribir, disfrutar…La docente de Plástica de aquel momento, que se venía desempeñando desde hacía años, la Prof. Graciela Di Francesco, utilizó la obra de Walsh como hilo conductor para la propuesta de trabajo con todos los grados, tomando canciones, cuentos, personajes.

Así, por ejemplo, Primer Grado trabajó con “Don Fresquete”, Segundo con “Dailan Kifki”, Tercero con “La regadera misteriosa”, Cuarto con “En el país de Nomeacuerdo”, Quinto con “Capítulo 128”, Séptimo con “Los castillos”, entre otros tantos. Gran parte de todas las producciones fueron puestas en común a fines de mayo para una celebración institucional del “Día de la Palabra”.

A continuación algunas de las experiencias realizadas:

En relación a “La regadera misteriosa”, los chicos y las chicas de 3er. grado plasmaron con distintos materiales y colores a la regadera loca del cuento y a los líquidos múltiples que salían de ella. Imaginaron qué otros líquidos podían salir de ahí y escribieron sobre ellos. Aquí el cuento:

La regadera misteriosa

Felipito Tacatún era muy distraído. Distraído, boquiabierto y desmemoriado.
Qué le vamos a hacer, cada cual tiene sus defectos, ¿no?
Una vez la mamá lo mandó a regar las plantas.
Felipito, naturalmente, se olvidó de llenar la regadera.
Y ni siquiera se dio cuenta de que igual salía agua y que las flores bebían muy contentas.
Al rato fue la mamá al jardín y vio que las plantas estaban medio loquitas.
Las flores se reían y bailaban el vals, mientras las hojas aplaudían y los yuyos dormían la siesta.
–           ¿Con qué has regado estas plantas, Felipito?
–           Con la regadera, mamá.
–           Pero esa regadera no tenía agua, sino vino– dijo la señora de Tacatún – porque estas plantas están todas borrachitas.
Efectivamente, estaban borrachitas.
Felipito trajo la regadera para que su mamá la inspeccionara y ¡oh sorpresa! esta vez la regadera no estaba llena de vino, sino de leche.
La mamá se apresuró a preparar una enorme mamadera para el hermano de Felipito.
Cuando terminó dijo:
–           Felipito, alcánzame otra regadera de leche.
Y cuando su hijo se la alcanzó, resulta que estaba llena de jugo de naranja con azuquita.
Naturalmente, Felipito se lo tomó todo sin respirar.
Y así siguieron las cosas.
No había duda de que la regadera era mágica, misteriosa y chiripitiflaútica.
Un día se llenaba de leche, otro día se llenaba de tinta china, otro día se llenaba de caldo de gallina, y los domingos se llenaba de cerveza.
Así, porque sí.
Pero jamás, réquete jamás volvió a llenarse de agua.
Qué lindo, ¿no?
Pero, ¿y las plantas?, preguntarán ustedes.
Hubo que regarlas, en adelante, con la manguera. Y de esta manera se acaba el cuento de la regadera.

 

Aquí algunas de las producciones compartidas:

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En 5to. grado trabaron con “Capítulo 128 ese cuento sobre un árbol maravilloso del que florecen sombreros. Éste es el cuento:

“Donde se cuenta la historia de un árbol maravilloso llamado SOMBRERAy de un  señor malísimo llamado PLATINI, y de las cosas que hizo el VIENTO para que todo terminara bien” .

Había una vez un árbol tan bueno, pero tan bueno, que además de sombra daba sombreros. Este árbol se llamaba Sombrera y crecía en una esquina del bosque de Gulubú. Las gentes que vivían cerca acudían al árbol pacíficamente todas las primaveras, cortaban los sombreros con suavidad y los elegían sin pelearse: esta gorra para ti, este bonete para mamá, esta galera para el del más allá, este birrete para mí. Pero un día llegó al bosque un comerciante muy rico y sinvergüenza llamado
Platini. Atropelló a todos los vecinos gritando:
­ ¡Basta, todos estos sombreros son para mí, me llevo el árbol a mi palacioTodo el mundo vio con gran tristeza como el horrible señor Platini mandaba sus sirvientes a que desenterraran el árbol. Los sirvientes lo desenterraron y lo acostaron sobre un lujoso automóvil de oro con perlitas. El árbol crecía raquítico y de mala gana, cosa que enfurecía al horrible señor Platini. Es señor esperaba que floreciera para poner una sombrerería y vender los

sombreros carísimos y con ese dinero comprarse tres vacas y luego
venderlas, y con el dinero comprarse un coche y venderlo, y con el dinero
comprarse medio palacio más y luego venderlo, y con el dinero comprarse un montón de dinero y guardarlo. Por fin llegó la primavera, y el árbol floreció de mala gana unos cuantos
sombreritos descoloridos. El señor quiso mandarlos cortar inmediatamente, pero el Viento, que se había enterado de toda la historia, se puso furioso. Y el Viento dijo:
– Yo siempre he sido amigo de los vecinos de Gulubú, no voy a permitir que
les roben sus sombreros así nomás. Y se puso a soplar como un condenado, arrancando todos los sombreros del árbol. El señor Platini y todos sus sirvientes salieron corriendo detrás de sus
sombreros, pero nunca los pudieron alcanzar.

Corrieron y corrieron y corrieron hasta llegar muy lejos, muy lejos del bosque de Gulubú y perderse en el defiero de Guilibí. Entonces los vecinos aprovecharon y se metieron el jardín del señor Platini y volvieron a transplantar a su querido árbol al bosque de Gulubú. El Viento estaba muerto de risa, y el árbol recobró pronto la salud. Cuando volvió a florecer, los vecinos volvieron a cosechar sus sombreros sin pelearse. Y el señor Platini se quedó solo y aburrido en el desierto, sin sombrerería, sin tres vacas, sin coche, sin medio palacio y, lo que le daba más pena, sin su montón de dinero. Ah, y sin sombrero. Y de esta manera se acaba el cuento de la Sombrera.

¿Cómo se imaginaron los chicos y las chicas a este árbol de sombreros?

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Y, una de las perlitas, a mi gusto y parecer, por la poesía juguetona, hermosa y amorosa y porque es uno de mis favoritos entre los textos de María Elena; y porque salieron unas cosas preciosas de aquí; fue el trabajo con “En una cajita de fósforos” realizado por la seño Graciela y todas las seños con los alumnos y alumnas de 4to grado. A partir de la lectura la consigna era responder ¿Qué guardarías en una cajita de fósforos?”. En un grado, lo escribieron en forma de carta, otros escribieron papelitos. La propuesta se completaba con crear y guardar los objetos deseados en una cajita de fósforos real. Todas las cartas y todas las cajitas de fósforos se reunieron en una producción plástica colectiva.

Aquí va el texto:

En una cajita de fósforos 

se pueden guardar muchas cosas.

Un rayo de sol, por ejemplo,
(pero hay que encerrarlo muy rápido,
si no, se lo come la sombra)
Un poco de copo de nieve,
quizá una moneda de luna,
botones del traje del viento,
y mucho, muchísimo más.
Les voy a contar un secreto.
En una cajita de fósforos
yo tengo guardada un lágrima,
y nadie, por suerte la ve.
Es claro que ya no me sirve
Es cierto que está muy gastada.
Lo sé, pero qué voy a hacer
tirarla me da mucha lástima

 

Tal vez las personas mayores
no entiendan jamás de tesoros
Basura, dirán, cachivaches
no se por qué juntan todo esto
No importa, que ustedes y yo
igual seguiremos guardando
palitos, pelusas, botones,
tachuelas, virutas de lápiz,
carozos, tapitas, papeles,
piolín, carreteles, trapitos,
hilachas, cascotes y bichos.

En una cajita de fósforos

   se pueden guardar muchas cosas.

    “Las cosas no tienen mamá.”

Algunas imágenes de las producciones:

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¿Qué guardarías en una cajita de fósforos? 

  • Una rosa para mi mamá (Luci)
  • Puedo guardar una bella flor (Gianella)
  • Un corazón enamorado (Angie)
  • Una niña alegre (María)
  • Una pelota para meter goles (Ramiro)
  • El cielo, para que los pájaros vuelen (Giuli)
  • Para guardar un amor (Melani)
  • Para guardar unas lágrimas (Sabrina)
  • Una carita feliz (Brian)
  • Una flor, para verla en primavera (Lucio)
  • Un pastito para los Reyes Magos (Bautista)
  • Música para estar feliz (Juan)
  • Un corazón para hacer amigos (Micaela)
  • En una cajita se puede guardar una amistad (Sasha)
  • Para dar luz a la primavera (Ezequiel)
  • Una flor para alegrar mis días (Valen)

 

Maravillas que se gestan en la escuela pública. Una alegría y un orgullo.

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Acerca de habíaunaveztruz

Me llamo Lorena Udler y vivo en la misma ciudad donde nací, Rosario, Argentina. Soy docente en la escuela primaria pública, trabajé muchos años como maestra de grado y ahora soy directora. Me gusta leer y escribir desde niña. Mi familia me trasmitió el gusto por los libros y las bibliotecas. Cuando empecé a trabajar como maestra, aprendí mucho con mis alumnos y alumnas sobre nuevos textos y otras maneras de crearlos, inventarlos y jugar con ellos. Gracias a los chicxs, en definitiva, mi interés por la literatura aumentó y conocí más autores de la denominada “infantil y juvenil”. Todo esto me entusiasmó y me llevó a estudiar el postítulo de Literatura Infantil de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. La divulgación y la generación de espacios de promoción de lectura es uno de los motores principales de mi trabajo y en este blog. También me gusta mucho cantar y, por esa razón, he incursionado en la interpretación de música popular hace unos años. Todas las expresiones del arte embellecen mi vida. El cine y la plástica también son parte de mi pequeño universo. Así como la idea de que esta belleza necesita de justicia e igualdad de acceso para todxs es uno de los nortes de mi estar y mi hacer.

  1. MIRTA PACINI

    HOLA LORENA, TE FELICITO..!!!!…ME PARECE MUY BUENO Y MUY INTERESANTE TODO LO QUE CONTIENE TU PAGINA..!..ESTA PROPUESTA DE TRABAJO Y LOS RESULTADOS OBTENIDOS, ME PARECIERON EXCELENTES…!!!! ADELANTE CON LOS PROYECTOS….UN BESO GRANDE!!!!!

  2. Qué bueno, Mirta! Muchas gracias por el comentario. A seguir impulsando estas ideas! Besos

  3. vero

    soy mama de dos alumnos q van a esa escuela ese proyecto fue genial!!! me encanta q trabajen asi q orgullosa estoy de mis colegas. Saludos, adelante mama de juli y santi ardison

  4. Muchas gracias por tus palabras, Vero!!! Es muy lindo trabajar en una escuela así! Saludos cariñosos para tod@s

  5. Pingback: La regadera misteriosa de María Elena Walsh | Rincón Infantil - Biblioteca Urquiza

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