La leyenda del Pombero

Este trabajo fue producido en el marco del seminario Historia Crítica de la Literatura para Niños II, mientras cursaba el Postítulo de Literatura Infantil en la facultad de Humanidades y Artes de Rosario. Data de agosto del 2010. (L. U.) 

Ensayo sobre la leyenda del Pombero 

Sobre diversas fuentes y análisis de los textos:

  • “Fantasmas de la selva misionera. El diablo indígena” Juan B. Ambrosetti. Editorial Convergencia, Bs. As., 1976.
  • “Leyendas Argentinas”, Neli Garrido de Rodríguez, Editorial Plus Ultra, Bs. As. 1981.
  • “El Yassí-Yateré” y “El Trauco”,  bibliotecasvirtuales.com, educar.org. 2010.

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Los textos de Juan Bautista Ambrosetti se contextualizan en la Argentina “granero del mundo” de los albores del siglo XX donde su autor es uno de los exponentes de la Generación del 80’ y de la producción nativa de ciencia positivista. En base a sus trabajos etnográficos empiezan a aparecer las primeras publicaciones científicas sobre temáticas folklóricos, es más, se lo considera el padre del folklore argentino.

Desde esta posición, Ambrosetti escribe diversos artículos, luego compilados en “Supersticiones y leyendas”, que dan cuenta de sus investigaciones y viajes y donde recoge una serie importante de mitos populares argentinos. Estos textos denotan la mirada de un miembro de las clases altas nativas, muy culto que a la vez que relata, busca una explicación racional para estas creencias. Su trabajo etnográfico está atravesado por la mirada “civilizadora” ante la “barbarie”. Son artículos de carácter etnocéntrico y europeizante, donde los “otros” son los indios, sobretodo, aunque también los peones o habitantes rurales de las provincias que profesan esas “supersticiones”, a las que él trata de darles un rango “científico”.

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Juan Bautista Ambrosetti

 

Ambrosetti desarrolla un texto por cada personaje mítico, donde fusiona el estilo de la crónica, el de la investigación científica y la tradición oral. Él distingue, entre otros, al Yasí-Yateré, al Pombero y al Curupí y les otorga características comunes planteando que, en realidad, éstos dos últimos son variantes del primero. Otorga centralidad a la figura del Yasí-Yateré en tanto dice que éstos y otros seres son modificaciones de aquél.

El Yasí-Yateré, que es reconocido por un silbido de pájaro, sería según cuentan, un enano rubio que porta un gran sombrero de paja y un bastón de oro. Se dedicaría a raptar niños y mujeres bonitas y luego devolverlos aunque con efectos terribles: los pequeños sufren después de ataques epilépticos y las muchachas quedan embarazadas y paren futuros Yasí-yaterés.

Aquí aparece un punto de fuerte connotación erótica: por un lado el bastón de oro, como símbolo viril, que conlleva las cualidades de hombría si se obtiene y, por otro, el carácter del ser como un agresor sexual.

La historia, en el afán de explicar racionalmente el misterio, ha sido inventada, para el autor, para justificar los raptos “que no dejan de abundar por aquellas regiones”. Asimismo, para desentrañar científicamente el misterio de los chicos robados, atribuye estas desapariciones a lo que denomina “costumbre” de los indios de robar criaturas y mujeres. Cabe recordar en este sentido, el lugar del “malón” en la configuración cultural que dio la Generación del 80’ a nuestra identidad.

Para que quede claro, el autor, al fin y al cabo, hombre ilustrado de su clase en el 1900, sostiene que si bien estas leyendas tienen su origen en hechos reales, han sido ampliadas fantásticamente por “pueblos en que la Naturaleza ayuda, en gran parte, a sobrexcitar sus cerebros ignorantes”.

El autor sigue, en un tono aparentemente descriptivo y neutral, y caracteriza al Pombero y al Curupí, siempre como transformaciones posibles del Yasí-Yateré. Del Pombero, dirá que en Corrientes también es llamado Cuarahú Yará o Dueño del Sol, que lleva un gran sombrero de paja y una caña en la mano, ocupándose de ser el protector de todos los pájaros (nótese semejanzas en algunos atributos con el anterior ser mítico). También arrebata a los niños aunque en las horas de la siesta y silba como un pájaro.

Pero a diferencia del Yasí…en algunas regiones, como Chaco, puede tener un carácter amigable, como compañero que salva de los peligros. Según la ocasión tiene la facultad de la metamorfosis. Esta amistad debe ser cultivada con ofrendas de tabaco u otros fuera del rancho y hablando muy poco o en voz baja de él.

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Una de las representaciones del Pombero

Otro personaje similar de las leyendas del Nordeste abordado por Ambrosetti y a quien atribuye más semejanza con el Yasí…es al Curupí a quien caracteriza como petiso, “con cara overa, fortacho”. También es un ser que anda en las siestas y que persigue a las mujeres que van a esa hora al monte a buscar leña. Pero con variantes: las vuelve locas sólo con mirarlo y camina en cuatro pies. El rasgo sexual dado por el falo como bastón, aquí se presenta más explícitamente como un pene exageradamente desarrollado que le sirve como lazo para acarrear a sus víctimas. Sin embargo, si éste es cortado, el monstruo se vuelve inofensivo y la persona salvada.

Estos artículos que tienen una finalidad de producir y sistematizar conocimiento de corte positivista se dirigían a un público lector de las clases altas, culto, interesado o especializado en estos textos de divulgación científica, lo que representaba una obra de carácter no masivo destinada a una porción pequeña de personas (pensemos que gran parte de la población no estaba alfabetizada y que existía una gran mayoría de inmigrantes extranjeros). A su vez, su carácter epistemológico le daba al texto una impronta de supuesta neutralidad, despojo objetivo alejado de los adornos de la literatura. En este sentido, de ninguna manera habrán sido pensados estos artículos para un público infantil o con una intención pedagogizante, por lo menos en un primer momento.

La segunda versión es la que recrea Neli Garrido de Rodríguez, una docente y escritora sanjuanina quien en 1976 recibe la Faja de Honor de la SADE por este libro. Se reedita en 1981 en la Editorial Plus Ultra, en la Colección Tejados Rojos-El Altillo, dirigida a un público “preadolescente y adolescente”. La Directora de la Colección, María Hortensia Lacau, en su prólogo, presenta a estas leyendas como “hermosamente recreadas y vivificadas desde el punto de vista literario, va a encantarles, los va a hacer pensar de otra manera en el mundo indígena que nos pertenece como tradición y pasado. (Y nos convertirá) en algo así como depositarios de un legado secreto y misterioso que debemos trasmitir y difundir…”

http://youtu.be/7W_NHwjMOWQ (animación del canal Pakapaka)

Dado el público a quienes va dirigida la colección y la formación de la escritora se puede colegir que, en este caso, la obra está encuadrada en la LIJ y que la forma en que estarán relatadas estas leyendas y el lenguaje utilizado estarán adecuados a esos lectores y será bastante diferente al de la obra etnográfica de Ambrosetti. Por otra parte, según las palabras de la Directora, que luego corrobora el contenido del libro, habría una intencionalidad de mostrar a los indígenas desde una mirada de respeto, de no discriminación y de valoración por sus culturas.

Los textos, en este caso “El Curupí” y “La leyenda del Pombero” tienen protagonistas niños o adolescentes que tienen un encuentro inesperado y logran ver a los seres fantásticos en cuestión. Los muchachos, Asayé y Ñatiú, respectivamente, tienen características que los hacen diferentes a los demás: el primero es valiente, no teme a nada, es desafiante, fuerte, astuto; mientras que el segundo, es travieso, movedizo, temerario. También es importante señalar que aquí, ambas historias, tienen finales felices.

Coincidencias con el relato de Ambrosetti sobre el Pombero:

  • Nadie o muy poca gente lo ha visto.
  • Inspira temor.
  • Aunque cuenta que hay gente que lo ha visto de día y otros de noche, el texto comienza con unas cuartetas donde la siesta, es el momento clave:

¡Cuidado, cuidado!

Que viene el Pombero,

Paseando, a la siesta

con su gran sombrero.

¡No salgas! ¡No salgas!

Ya llega el Pombero,

A cuidar los pájaros

Bajo el sol de enero.

  • Se le atribuye ser el cuidador de los pájaros. Este elemento es lo que origina el relato porque Ñatiú sale a cazar pajaritos y el Pombero lo castiga.
  • Dicen que es un duende petiso y feo (aunque otros que era alto y flaco).
  • Tiene un sombrero de paja enorme y lleva un bastón largo (éste sería un elemento del Yassí-yateré).
  • Posee cierto carácter amistoso porque una vez que el niño repara el daño hecho y consigue lo encomendado (hojas de toro-caá y miel de mandoví), es perdonado. Aparecen dos elementos importantes: en el Nordeste creen que ese tipo de hojas (tréboles) y la miel son conjuros u ofrendas para el Pombero y, otro, que el Pombero sólo aparece ante una falta de los humanos y cumple “su palabra”.

Es abundante la utilización de elementos descriptivos del paisaje selvático y de términos guaraníes que nombran a los animales y a las plantas.

Tiene una finalidad moralista y de tono pedagogizante ya que el protagonista es castigado por andar a la siesta, hacer travesuras, cazar pajaritos. El Pombero lo convierte en un ave pequeña que busque el encargo para curar al pajarito herido. Una vez conseguido, el niño es perdonado y “aprende la lección”. Los versos del principio funcionan, en realidad, como moraleja.

En la leyenda de “El Curupí”, los rasgos en común con el texto de Juan B. Ambrosetti son los siguientes:

  • Roba a los niños y a las jóvenes (muy similar al Yassí-Yateré también).
  • Es petiso y feo.
  • Tiene cierta deformidad en sus pies o forma de erguirse: para Ambrosetti, andaba en cuatro patas, aquí tiene los pies al revés: los talones adelante y los dedos atrás.
  • Está oculto en la selva o el monte y aparece sorpresivamente.

En cambio, en esta versión se agregan otros elementos:

  1. Hace que los hombres se pierdan en la selva.
  2. Es tramposo y sólo deja de hacer travesuras y maldades cuando duerme (ahí todos viven tranquilos).
  3. Tiene pactos con Añá (el Diablo), lo que le da facultades extraordinarias como la metamorfosis (similares al Pombero y al Yassí-Yateré relatados por Ambrosetti). Se realza su aura mágica.

pombero folklore del norte

Se omite deliberadamente su carácter erótico, tanto en la carencia de un gran miembro viril como en su rol de atacante sexual del que cuidadosamente aquí no se habla. Sólo puede leerse entrelíneas: “las muchachas no van a buscar frutos silvestres…”

Asimismo es interesante cómo el relato rescata el tema histórico de las fábulas donde el tramposo es vencido por otro tramposo con sus  mismas artimañas. Asayé, el joven valiente, sale triunfante a través de engaños al propio Curupí. Aquí aparecería, una vez más, el carácter moralizante de estos textos.

Las otras versiones pertenecen al sitio web bibliotecasvirtuales.com, donde no figuran los nombres de los autores. Aquí pudimos encontrar “El Yassí-Yateré” y “El Trauco”. La primera es señalada como perteneciente al Este argentino y la segunda, a la región de Chiloé, en Chile.

El primero pertenece a la sección educar.org, es un texto corto, de redacción muy sencilla y con una ilustración afín (de un gran sombrero rojo sobre yuyos) que hace pensar que está dirigido a un público infantil y/o juvenil.

Está escrito en tiempo presente por un narrador omnisciente que está como espiando la escena parece desde un recoveco inadvertido tratando de ambientar al lector en la selva y recrear para él un “clima” y cierto suspenso.

Aquí aparece una mixtura de los tres seres antes retratados: el Yassí, el Pombero y el Curupí.

Coincidencias:

  • Es de baja estatura, “se diría que es un enano”.
  • Tiene un ancho sombrero de paja.
  • Posee un bastón de oro (para Garrido de Rodríguez es el Pombero y para Ambrosetti es el Yassí)
  • Busca niños entre los que no duermen la siesta.
  • Se expresa con silbidos, que algunos atribuyen a cuando festeja la buena suerte y otros a un pájaro nunca descubierto (Para Ambrosetti, el origen del pájaro es inexplicable pero remite al Yassí solamente).

No aparecen connotaciones de tipo sexual ni hechos desgraciados. Solamente, a modo de conclusión, descriptiva, cuenta, que al oir su silbido, todos “se recatan”.

Otro texto que aparece en este sitio es “El Trauco”, aunque ya no aparece en la sección educar.org. sino en la llamada Ciudades Virtuales Latinas. Se trata de una leyenda de Chiloé que tiene muchos puntos en común con nuestros monstruos. Distingamos cuáles son:

  • Es un hombre pequeño o enano (aquí no mide más de 80 cm) de rostro feo.
  • Posee formas muy varoniles, de mirada fascinante y sensual.
  • Porta en su mano un hacha de piedra que se transforma en un bastón algo retorcido (llamado Pahueldún) cuando está frente a una muchacha.
  • Habita en los bosques cercanos a las casas (similar al monte o selva nuestra).
  • Durante el día sorprende a las mujeres bonitas que van solas al bosque en busca de leña o a hacer sus faenas.
  • Las toma sexualmente y las embaraza. Es el padre de los hijos naturales.

Algunos elementos distintos:

  • Su conducta lujuriosa no tiene connotaciones negativas como las de nuestros seres fantásticos. No es considerado un violador, sino el espíritu del amor fecundo y creador de la nueva vida. Para algunas mujeres es horrible y hay que tratar de evitarlo, pero para otras no es desagradable, sino más bien atractivo. Tiene una índole mágica que lo hace fascinante e irresistible.
  • Contrariamente a tomar por la fuerza a las muchachas, las sopla suavemente y las posee en un dulce y plácido sueño de amor, después del cual, ellas despiertan airadas y llorosas.
  • El carácter sobrenatural del hecho y del ser que lo lleva a cabo ponen a resguardo a la madre y al niño de la crítica social. Ambos están relacionados con la magia del Trauco.

En este caso, el público lector al que se dirige no es el infantil o juvenil sino, en gral, a los interesados en conocer los mitos latinoamericanos. No tiene un mensaje pedagogizante y, por el contrario, pone en primer plano el carácter erótico del monstruo sin moralina ni tabúes. Si bien, el texto posee cierto tono etnográfico incorpora imágenes poéticas sobretodo para describir el encuentro sexual y la fascinación ejercida sobre las mujeres.

Algunas inferencias que pueden hacerse a partir de estos textos

Generalidades

  • Es una creencia extendida en todo el Nordeste argentino e incluso en el Paraguay y Sur de Brasil. Según la provincia hay variantes que le dan mayor connotación sexual, mayor amigabilidad o sólo como duende de las siestas. También el aspecto físico (alto o petiso) cambia de un lugar a otro.
  • La más popular sería la creencia correntina sobre su presencia en las siestas y como elemento disuasivo que utilizan los adultos para que los niños los dejen dormir tranquilos sin hacer travesuras.
  • Para algunos investigadores es el mito que mejor marca el largo proceso de aculturación del mundo guaranítico, ya que sus formas son tan variadas como versiones se puedan recoger. Posee todos los elementos del duende, personaje de leyenda difundido en todo el continente y que aparece como enanito o con aspecto de niño (Mitos Guaraníes, de Miguel Raúl López Breard)

pombero

Otras características halladas en múltiples sitios web (folkloredelnorte.com.ar, sobreleyendas.com, wikipedia, etc)

  • No tiene coyunturas, es decir articulaciones de codos y rodillas.
  • Su enorme miembro viril es tapado por la profusa barba que porta hasta el suelo.
  • No sólo sería protector de las aves sino guardián del monte y de los animales salvajes. Su función ecologista también estaría dirigida a castigar al cazador que mata más presas que las que consumirá.
  • Sería considerado también como “Dueño de octubre” ya que bajaría el primero de ese mes a azotar con un rebenque a todo aquel que no comiera hasta atragantarse en su honor.
  • El duende estará en los buenos y malos momentos con su amigo y lo ayudará a sortear peligros y dificultades. A cambio se le entrega una especie de “ofrenda” de tabaco generalmente fuera del rancho, en un pozo. También se habla de miel y hasta de caña (bebida).
  • También se cree que con un diente de ajo colocado en las esquinas de las casas se evita su presencia o que pueda entrar.
  • El secuestro de los niños tendría como otra de las consecuencias posibles que los deja atontados o muertos y que beberia su sangre hasta matarlos.
  • Los hijos que nacen fruto de sus ataques son muy parecidos a él, tal como relata Ambrosetti, de estas uniones nacerían otros Yasí-yaterés.

Intertextos para seguir “entretejiendo” y disfrutando 

Canciones “María Va” y “Anda el Pombero”

María Va (chamamé)

De Antonio Tarragó Ros

Mirar rasgado
patitas chuecas,
María va.
Pisando apenas
la arena ardiente,
María va.

Calcina el monte
Un sol de fuego,
María va.
Temor pombero
palmar y estero
,
María va.

Quiso la siesta
ponerle un niño
a su soledad
.
De trigo y luna
y de su mano
María va.

Por el tabacal
su paso María va.
Y se bebe el sol,
que huele a duende

María va.

Andando el verano de sol y chicharra,
a flores del monte,
María, olía tu pueblo.
Un tren perezoso, resuella y resuello
a calle regada, María, olía tu pueblo.
A pura inocencia de niño pueblero,
a calle regada, a flores del monte,
María, olía tu pueblo.

Quiso la siesta
ponerle un niño
a su soledad.
De trigo y luna
y de su mano
María va.

Por el tabacal
tu paso María va.
Y se bebe el sol,
que huele a duende
María va…
María va…
María va…

Anda el pombero

 De Antonio Tarragó Ros

 El pajonal

late verdor
la siesta entera
siembra “poras” en su andar.
se incendia el sol
en Taragüi:
anda el Pombero
merodeando en el palmar.
Suelen contar,
mate y fogón
mariscadores piel curtida
en el Iberá.
Que hay quienes pactan con duende
al mariscar.
Tabaco negro se le ofrenda
Al gente aigüé.

” Dueño del sol”
cuida las aves
por encargo del Tupá
Compinche ité del Curupí
armado va
de una tacuara recorriendo el naranjal.

…Chaque el infiel!!!
Sombrero aigüé.
Persigue niños
que no saben respetar.
Silvestre miel
gusta comer.
Y se convierte en tronco seco
o en avá.
Suelen contar
mate y fogón
mariscadores piel curtida
en el Iberá
que hay quienes pactan
con el duende al mariscar
Tabaco negro se le ofrenda
al gente aigüé

  • Diario “El Territorio”, 26/09/2002. Hecho sucedido en Colonia Liebig, Corrientes (citado en Asustad2, Blog de misterios, mitos y leyendas urbanas)

Apariciones del pombero

Una de las apariciones recientes del Pombero que llegó a oídos de la prensa y los medios de comunicación, sucedió en el año 2002. Una niña de 13 años y su prima de 15, presentaron una denuncia muy peculiar en la comisaria de Apóstoles. En la denuncia declararon que estando muy cerca del colegio provincial Antonio Biale, algo hizo que perdieran completamente la noción del tiempo. Al recobrar el sentido, se dieron cuenta con gran temor que se encontraban sobre las vías del ferrocarril y un tren se aproximaba a gran velocidad. Por fortuna, lograron escapar ante la mirada de una extraña criatura que las observaba. Describieron ésta aparición como un pequeño hombrecillo vestido con capa roja, y un gran sombrero amarillo. No sabían como habían terminado en las vías del ferrocarril, aunque recordaban que al momento de perder la conciencia, estaban hablando de la leyenda de “El Pombero”, en la que, por cierto, no creían pese a que lo habían oído muchas veces en sus casas. (Debajo un recorte del diario correntino El Territorio).

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Artículo del diario “El Territorio” sobre una supuesta aparición del Pombero

 

Lorena Udler

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Acerca de habíaunaveztruz

Me llamo Lorena Udler y vivo en la misma ciudad donde nací, Rosario, Argentina. Soy docente en la escuela primaria pública, trabajé muchos años como maestra de grado y ahora soy directora. Me gusta leer y escribir desde niña. Mi familia me trasmitió el gusto por los libros y las bibliotecas. Cuando empecé a trabajar como maestra, aprendí mucho con mis alumnos y alumnas sobre nuevos textos y otras maneras de crearlos, inventarlos y jugar con ellos. Gracias a los chicxs, en definitiva, mi interés por la literatura aumentó y conocí más autores de la denominada “infantil y juvenil”. Todo esto me entusiasmó y me llevó a estudiar el postítulo de Literatura Infantil de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. La divulgación y la generación de espacios de promoción de lectura es uno de los motores principales de mi trabajo y en este blog. También me gusta mucho cantar y, por esa razón, he incursionado en la interpretación de música popular hace unos años. Todas las expresiones del arte embellecen mi vida. El cine y la plástica también son parte de mi pequeño universo. Así como la idea de que esta belleza necesita de justicia e igualdad de acceso para todxs es uno de los nortes de mi estar y mi hacer.

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